1 Corintios 1:10 “Os ruego, pues, hermanos… que no haya divisiones entre vosotros, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer.”
Dios nos llama a vivir en unidad, no en rivalidades ni divisiones. Cuando permitimos que el orgullo, las opiniones personales o las diferencias nos separen, debilitamos el testimonio del amor de Cristo. La verdadera unidad no significa pensar igual en todo, sino caminar juntos con un mismo corazón centrado en Jesús. Allí donde Cristo es el centro, la paz y el amor prevalecen.
Oración
Señor, ayúdame a ser un instrumento de unidad y no de división. Quita de mi corazón todo orgullo y enséñame a amar como Tú amas. Que mis palabras y acciones reflejen tu paz. Amén.
