Hijos por el Espíritu Santo

Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre! Gálatas 4:6

Una de las mayores bendiciones del creyente es saber que no solo ha sido perdonado, sino también adoptado como hijo de Dios. Por medio de Jesucristo, el Señor nos da el privilegio de acercarnos a Él con la confianza de un hijo que ama a su padre. El Espíritu Santo que habita en nosotros confirma nuestra identidad espiritual y nos recuerda que ya no vivimos como esclavos del pecado o del temor, sino como hijos amados del Padre celestial. En los momentos de angustia, incertidumbre o debilidad, podemos clamar:

"¡Abba, Padre!", sabiendo que Él escucha nuestras oraciones, nos sostiene con su amor y cuida de nosotros con fidelidad. Hoy, recuerda que tu valor no depende de las circunstancias ni de la opinión de las personas, sino del hecho de que perteneces a la familia de Dios.

Romanos 8:15, Juan 1:12, 1 Juan 3:1

Oración: Padre celestial, gracias porque por medio de Jesucristo me has hecho tu hijo. Gracias por enviar tu Espíritu a mi corazón y permitirme acercarme a Ti con confianza. Ayúdame a vivir cada día recordando quién soy en Cristo y a descansar en tu amor, tu cuidado y tu fidelidad. En el nombre de Jesús. Amén.