Jehová, no retengas de mí tus misericordias; tu misericordia y tu verdad me guarden siempre. Salmos 40:11
David reconoce que su mayor necesidad no era la fuerza humana, sino la misericordia constante de Dios. Él sabía que, aun siendo imperfecto, podía acercarse al Señor con confianza, porque Su misericordia nunca se agota y Su verdad permanece para siempre.Hoy también enfrentamos dificultades, tentaciones e incertidumbres, pero podemos orar con la misma seguridad: que la misericordia de Dios nos alcance cada día y que Su verdad nos guíe en cada decisión. Cuando caminamos bajo Su cuidado, encontramos protección, dirección y esperanza.
Lamentaciones 3:22-23, Salmos 25:10, Juan 1:17
Oración: Señor, gracias porque Tu misericordia nunca se acaba y Tu verdad permanece para siempre. No permitas que me aparte de Ti; guárdame, dirige mis pasos y ayúdame a vivir confiando en Tu amor. Que cada día experimente Tu cuidado y camine conforme a Tu verdad. En el nombre de Jesús. Amén.
