De cierto, de cierto os digo: El que oye
mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a
condenación, mas ha pasado de muerte a vida. Juan 5:24
Este versículo nos muestra una verdad poderosa: la vida eterna no es algo que esperamos solamente en el futuro, sino una realidad presente para quien cree en Cristo. Escuchar su palabra y creer en Dios transforma completamente nuestra condición espiritual. Ya no vivimos bajo condenación, sino bajo gracia. Hemos sido trasladados de muerte a vida, de oscuridad a luz. Esta promesa nos da seguridad, paz y esperanza en medio de cualquier circunstancia.
Oración: Señor, gracias por tu palabra que me da vida. Ayúdame a escucharla con atención y a creer con todo mi corazón. Gracias porque en Ti ya no hay condenación, sino vida eterna. Fortalece mi fe cada día y guíame a vivir conforme a tu verdad. Amén.
