Romanos 16:20 “Y el Dios de paz aplastará en breve a Satanás bajo vuestros pies. La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vosotros.”
Este versículo nos recuerda una verdad poderosa: la victoria no depende de nuestras fuerzas, sino de Dios. Aunque enfrentemos luchas, tentaciones o momentos de debilidad, hay una promesa firme: el enemigo no tiene la última palabra. Dios, en su paz y soberanía, ya ha determinado el final de la batalla. No estamos peleando para ganar, sino desde la victoria que Él ya aseguró. Por eso, podemos vivir con confianza, sabiendo que cada dificultad está bajo el control de Aquel que nos sostiene.
Oración: Señor, gracias porque Tú eres mi victoria en medio de toda lucha. Ayúdame a confiar en tu poder y a no temer ante las dificultades. Fortalece mi fe para caminar en la seguridad de que Tú ya has vencido. Que tu gracia me acompañe cada día. Amén.
