Josué y Caleb vieron los mismos gigantes que los demás, pero decidieron mirar más la grandeza de Dios que el tamaño del problema. Mientras otros hablaban de derrota, ellos hablaron de fe, esperanza y promesa. Muchas veces el miedo quiere detenernos, haciéndonos pensar que no podremos avanzar. Pero cuando Dios está con nosotros, no debemos vivir dominados por el temor. La fe no ignora las dificultades; simplemente confía en que Dios es mayor que cualquier obstáculo. Hoy recuerda que Dios sigue peleando por sus hijos. Lo que parece imposible para los hombres, sigue siendo posible para Él.
Oración Señor, ayúdame a tener la fe de Josué y Caleb. Que mis ojos estén puestos en tu poder y no en mis temores. Dame valentía para avanzar confiando en tus promesas, sabiendo que Tú estás conmigo en cada batalla. Amén.
