"Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor". 1 Corintios 13:13
"Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor". 1 Corintios 13:13
Proverbios 22:1“De más estima es el buen nombre que las muchas riquezas,y la buena fama más que la plata y el oro.”
El verdadero valor de una persona no se mide por lo que posee, sino por quién es. El buen nombre se construye con integridad, humildad y fidelidad a Dios en lo cotidiano. Las riquezas pueden perderse, pero un carácter recto deja huellas eternas y abre puertas que el dinero no puede abrir.
Oración:Señor, ayúdame a cuidar mi corazón y mis acciones, para que mi vida refleje Tu verdad y mi nombre honre Tu gloria. Amén.
Pues Dios no nos ha dado un espíritu de timidez, sino de poder, de amor y de dominio propio. 2 Timoteo 1:7 NTV
¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?. Romanos 8:31
Nehemías y los israelitas también enfrentaron dificultades, pero perseveraron en el gozo del Señor. Tras ser exiliados de su tierra, finalmente pudieron regresar a Jerusalén (Nehemías 4:7-12). Pero al volver, siguieron enfrentando oposición para reconstruir el muro que protegía Jerusalén (cap. 6). Aun después de haber completado el muro y reunirse para celebrar, el pueblo apesadumbrado «lloraba al escuchar las palabras de la ley» (8:9). Pero Nehemías les recordó que podían hallar gozo y fuerza en Dios, al recordar quién era Él y por dónde los había conducido. Les dijo: «el gozo del Señor es vuestra fuerza» (v. 10).
Enfocarnos en Dios puede darnos «grande alegría» (v. 12). Su carácter y las Escrituras pueden renovar nuestra mente, y proveer la fuerza y la perseverancia que necesitamos.
Daré gracias al SEÑOR con todo mi corazón; todas tus maravillas contaré (v. 1 NBLA).
«Papá, ¿me traerías un poco de agua?», preguntó mi hija menor. «Claro», respondí, llevándole un vaso lleno. Lo tomó sin decir nada. Luego, mi hija mayor pidió lo mismo. Ella tampoco respondió después de darle el agua. Molesto, exploté: «¿Alguien va a decir “gracias”? ¿Por qué es tan difícil?».A veces, no hay nada como la frustración parental para abrir la puerta a la obra de Dios.
Enseguida, sentí el suave impulso del Espíritu Santo: Sí, Adam, ¿por qué es tan difícil decir «gracias»? Quedé destrozado. Resulta ser que la falta de gratitud no es solo un problema de mis hijos, sino también mío. No sé por qué decir «gracias» puede ser tan difícil, pero parece ser parte de la condición humana. Sin embargo, los salmos ofrecen un modelo para desarrollar la gratitud. Allí, muchos alaban a Dios en medio de numerosas pruebas.
Y la promesa de acciones futuras suele preceder a sus acciones de gracias.En el Salmo 9:1, David elige deliberadamente ser agradecido: «Daré gracias al Señor con todo mi corazón; todas tus maravillas contaré» (nbla). Tal vez creamos que la gratitud es primeramente un sentimiento, pero David nos recuerda que es también una elección.Como David, al elegir cultivar el hábito de la gratitud, iremos reconociendo y apreciando la bondad de Dios en cada aspecto de la vida.
Ninguna arma forjada contra ti prosperará, y condenarás toda lengua que se levante contra ti en juicio. Esta es la herencia de los siervos de Jehová, y su salvación de mí vendrá, dijo Jehová". Isaías 54:17.
Voy a hacer algo nuevo! Ya está sucediendo, ¿no se dan cuenta? Estoy abriendo un camino en el desierto y ríos en lugares desolados". Isaías 43:19 NVI
Por eso Dios nos llama a protegerlo con cuidado, evitando aquello que lo contamina y abrazando lo que lo fortalece. Todo lo que dejamos entrar —palabras, pensamientos, influencias, actitudes— termina moldeando quiénes somos. Cuando guardamos el corazón en la verdad de Dios, la vida que fluye de él es limpia, firme y llena de propósito. La verdadera vida surge de un corazón alineado con la voluntad del Señor.
Oración: Señor, ayúdame a cuidar mi corazón con sabiduría. Líbrame de todo lo que quiera contaminarlo y llénalo de tu paz, tu verdad y tu presencia. Que mis decisiones y mis pasos fluyan de un corazón saludable y entregado a ti. Amén.
El que tiene sabiduría, conocimiento e inteligencia en un área espiritual, en esa área tiene poder, pero la ignorancia te quita el poder y la autoridad, en el área donde tú tienes falta de conocimiento en esa área fracasas. ¿Sabías que David aprendió a usar la honda con la tribu de Benjamín?, estos eran diestros con la onda, con el tiro podían partir en dos el cabello de una persona, eran diestros para la batalla, por eso David dice; “Dios adiestra mis manos para la batalla”, David se levantó como un guerrero, cuando antes de él no había guerreros, David fue quien levantó una estirpe de guerreros valientes. Dios levanta guerreros en esta generación, recibe hoy la unción para ser un guerrero profético!
"En Dios he confiado; no temeré; ¿Qué puede hacerme el hombre?". Salmos 56:11
Hay situaciones que exigen de nosotros, no nuestras lágrimas; sino que subamos de nivel. Sube de nivel este año contra todo pronóstico. Levanta manos en adoración como señal de guerra. Muéstrale al enemigo que tu fe está firme y que tu marcha es potente. ¡NO DAMOS UN PASO ATRÁS!
Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas". Josué 1:9
"Puede fallarme la salud y debilitarse mi espíritu, pero Dios sigue siendo la fuerza de mi corazón; él es mío para siempre". Salmos 73:26 NTV
Que Dios sea tu fuerza en la enfermedad, debilidad y adversidad. Que Él en esta mañana te restaure y te levante. Podremos estar desanimados, pasar por pruebas, pero aún en medio de la adversidad, Él sigue siendo la fuerza de mi corazón. Que éste versículo que cita el salmista se haga carne en tu vida, para cuando lleguen días malos puedas decir con certeza "Tu sigues siendo y serás por siempre la fuerza de mi corazón Jesús!
1 Juan 4:21 “Y nosotros tenemos este mandamiento de él: El que ama a Dios, ame también a su hermano.”
Oración: Señor, ayúdame a amar como Tú amas. Que mi vida refleje tu bondad y tu gracia en cada relación. Enséñame a perdonar, a servir y a extender tu amor a quienes me rodean. Amén.
Mateo 10:20 “Porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre que habla en vosotros.”
Oración: Señor, gracias porque tu Espíritu habla a través de mí. Ayúdame a confiar en tu guía y no en mis fuerzas. Que mis palabras reflejen tu amor y tu sabiduría en cada situación. Amén.
Este verso nos recuerda que no importa cuán oscuro sea el camino que estemos atravesando, Dios no nos abandona. Su presencia es la luz que rompe toda sombra, y Su cuidado constante nos sostiene cuando las fuerzas parecen agotarse. No caminamos solos; el Buen Pastor guía cada paso, protege nuestro corazón y nos infunde el valor que necesitamos para continuar.
Oración: Señor, aun en los momentos más difíciles, ayúdame a recordar que Tú caminas conmigo. Infunde en mi corazón tu paz, tu fuerza y tu esperanza. Amén.
Mateo 19:26 "Para los hombres esto es imposible, pero para Dios todo es posible."
Oración: Señor, ayúdame a confiar en tu poder y no en mis limitaciones. Que mi fe sea más grande que mis temores y mis dudas. Haz posible en mi vida lo que mis fuerzas no pueden lograr. Amén.
2 Timoteo 1:7. "Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio."
Dios no quiere que vivas atado al miedo. Él te ha equipado con un espíritu que te fortalece, te impulsa y te sostiene. Cuando el temor quiera apagar tu fe, recuerda que dentro de ti vive el poder de Dios, el amor que todo lo vence y la capacidad de mantenerte firme y sereno en medio de cualquier prueba.
Oración: Señor, gracias porque me has llenado de tu poder, tu amor y tu dominio propio. Ayúdame a avanzar sin miedo, confiando en que tú caminas conmigo y me fortaleces en todo momento. Amén.
Juan 14:6 “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí.”
Oración: Señor Jesús, gracias por ser mi camino cuando me siento perdido, mi verdad cuando me enfrento a la confusión y mi vida cuando todo parece apagarse. Llévame cada día más cerca del Padre y ayúdame a descansar en ti. Amén.
No podemos evitar sentirnos frustrados cuando se nos cierra la puerta de una oportunidad, pero Dios muchas veces evitará que sigamos adelante para así poder redirigir nuestros pasos hacia otra senda mejor.
Romanos 3:24 "Siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús."
La justicia de Dios no se gana, se recibe. Este versículo nos recuerda que la salvación no depende de nuestros méritos, sino del amor inmerecido de Dios manifestado en Cristo. En la cruz, Jesús pagó el precio que nosotros no podíamos pagar, y por su gracia somos declarados justos delante del Padre. Cada día, vivimos bajo esa misma gracia que nos perdona, nos restaura y nos da una nueva oportunidad de caminar en libertad.
Oración: Señor, gracias por tu gracia inmerecida. Ayúdame a recordar que mi justicia viene solo de Ti y a vivir cada día agradecido por la redención que tengo en Cristo Jesús. Amén.
Salmos 40:13 Quieras, oh Jehová, librarme; Jehová, apresúrate a socorrerme.
Oración: Señor, cuando la aflicción me rodee, ayúdame a confiar en tu pronto auxilio. Ven a mi encuentro, fortaléceme y líbrame, porque solo en Ti hallo refugio y esperanza. Amén.
Salmos 126:5. "Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán."
Oración: Señor, gracias porque mis lágrimas no son en vano. Ayúdame a seguir sembrando en fe, confiando en que Tú transformarás mi dolor en gozo y mi siembra en una abundante cosecha de bendición. Amén.
Esta palabra nos recuerda que, aunque hacemos planes y trazamos metas, es Dios quien tiene el control final de nuestras vidas. Él dirige nuestros pasos con sabiduría y propósito, incluso cuando no entendemos el rumbo. Confiar en el Señor significa rendirle nuestros planes y permitir que Su voluntad sea la brújula que nos guíe.
Oración: Señor, guía mis pasos conforme a Tu voluntad. Que mis planes estén alineados con Tu propósito y mi confianza permanezca firme en Ti, sabiendo que solo Tú conoces el mejor camino para mi vida. Amén.
Qué consuelo tan grande saber que no estamos solos. El Señor envía a Sus ángeles para rodear y proteger a quienes le temen. En medio del peligro, la incertidumbre o el temor, Dios levanta un cerco invisible de cuidado divino. Su presencia es nuestro escudo, y su amor, nuestra defensa. Temer a Dios no es vivir con miedo, sino confiar plenamente en Él y caminar en obediencia, sabiendo que Su poder nos guarda cada día.
Oración:Señor, gracias por tu protección constante. Ayúdame a vivir con reverencia y confianza en ti, sabiendo que tus ángeles me rodean. En tus manos estoy seguro. Amén.
Este versículo nos recuerda que, por medio de Cristo, hemos sido adoptados en la familia de Dios. Ya no somos extraños ni estamos lejos, sino parte de un hogar eterno donde somos amados, aceptados y llamados a vivir en comunión con los santos. Nuestra identidad ya no se define por el pasado, sino por la gracia que nos ha hecho hijos e hijas del Padre celestial.
Oración: Señor, gracias por hacerme parte de tu familia. Ayúdame a vivir con la certeza de tu amor y a reflejar la unidad y la comunión que tengo contigo y con mis hermanos en la fe. Amén.
Jesús nos recuerda que las riquezas terrenales son pasajeras. Todo lo material puede perderse o destruirse, pero lo que hacemos para Dios permanece para siempre. Invertir en lo eterno —en amor, fe, obediencia y servicio— es construir un tesoro incorruptible en el cielo. Nuestro corazón siempre seguirá aquello que más valoramos; por eso, debemos asegurarnos de que nuestro mayor tesoro sea Cristo.
Oración:Señor, enséñame a valorar lo que tiene valor eterno. Que mi corazón no se aferre a lo temporal, sino que busque agradarte a Ti y acumular tesoros en el cielo. Amén.
Romanos 5:1“Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.”
La fe en Cristo nos abre la puerta a una paz que el mundo no puede ofrecer. Ya no estamos bajo condenación ni separados de Dios, sino reconciliados con Él. Esta paz no depende de las circunstancias, sino de una relación restaurada con nuestro Creador. En Cristo, el alma cansada encuentra descanso, el corazón culpable encuentra perdón y la mente inquieta halla calma.Oración:Señor, gracias por la paz que me das a través de Jesucristo. Ayúdame a confiar cada día en tu gracia y a vivir en la seguridad de tu amor. Amén.
El apóstol Pablo nos recuerda que nuestra mirada debe estar puesta más allá de lo visible. Lo que hoy duele, pasa; lo que hoy brilla, se apaga. Pero lo eterno —la presencia de Dios, Su amor, y las promesas en Cristo— nunca se desvanecen. Cuando aprendemos a mirar con los ojos de la fe, encontramos esperanza incluso en medio de las pruebas, porque sabemos que lo eterno tiene más peso que lo momentáneo.
Oración: Señor, enséñame a mirar con tus ojos. Que mi fe no se detenga en lo visible, sino que se fortalezca en tus promesas eternas. Amén.
Este versículo nos recuerda que en toda circunstancia, Dios debe ser nuestro primer refugio. Si estamos pasando por dificultades, la oración nos conecta con Aquel que tiene poder para consolarnos y sostenernos. Y si disfrutamos de tiempos de alegría, la alabanza es la mejor respuesta para reconocer Su bondad. La vida del creyente debe estar marcada por una constante comunión con Dios: orando en la prueba y alabando en la victoria.
Oración: Señor, enséñame a buscarte en todo momento. Que en la aflicción te hable con fe, y en la alegría te exalte con gratitud. Amén.
Este versículo nos recuerda que la esperanza en Dios nunca es en vano. En medio de la debilidad, el Señor nos llama a cobrar ánimo, a mantener firme el corazón y a confiar en que Él obrará a su tiempo. La fuerza que necesitamos no nace de nosotros, sino de la fe en un Dios que nunca falla.
Oración: Señor, fortalece mi corazón cuando sienta desmayar. Hazme confiar en tus promesas y esperar en ti con valor y esperanza renovada cada día. Amén.
Juan 15:5 "Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer."
Este versículo nos revela el secreto de la fecundidad espiritual: la conexión vital. No se trata de esforzarse por producir fruto por cuenta propia. La verdadera productividad en el Reino nace de permanecer en Cristo, como un sarmiento unido a la vid que le da vida, savia y nutrientes.
La palabra "permanece" nos habla de una dependencia continua y consciente. No es una visita esporádica, sino una estancia constante en Su presencia, en Su Palabra y en Su amor. Es reconocer que toda nuestra fuerza, creatividad y capacidad para amar fluyen de esa unión con Él. El fruto es la consecuencia natural, no el objetivo forzado.
La pregunta para nosotros es: ¿Estoy intentando producir fruto con mis propias fuerzas, lo que solo genera agotamiento y frustración? ¿O estoy cultivando día a día esa conexión vital con Jesús, la única fuente verdadera? La advertencia es clara y humillante: separados de Él, nuestra actividad más frenética es, en esencia, "nada". La verdadera vida y productividad tienen su raíz en permanecer en Él.
y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. Juan 10:28
Jesús dijo: “Yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano”. Estas palabras expresan la seguridad eterna del creyente. En Cristo estamos protegidos, sostenidos y guardados por su poder.Nada ni nadie puede separarnos de su amor. Él es nuestro Pastor fiel que nos da una vida que no se extingue y una esperanza que nunca se desvanece.
Oración: Señor Jesús, gracias por darme vida eterna y por guardarme en tus manos. Ayúdame a vivir confiado en tu protección y en tu amor que nunca falla. Amén.
Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré; Hebreos 13:5.
Juan 6:35 Jesús declaró: “Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre”.
Con estas palabras, Él revela que solo en su presencia encontramos el alimento que satisface el alma. No se trata del pan que perece, sino de una comunión constante con Aquel que da vida eterna.En Cristo, nuestra hambre espiritual se sacia. Él nutre nuestro corazón con su verdad, fortalece nuestra fe y nos llena de esperanza.
Oración: Señor Jesús, Pan de vida, alimenta mi alma con tu presencia cada día. Que nunca busque saciarme fuera de Ti. Amén.
Cuando mantenemos nuestros ojos enfocados en Dios, nos acordamos de su amor por nosotros, y nos damos cuenta de que realmente no tenemos nada de qué preocuparnos. Dios tiene un plan maravilloso para nuestras vidas, y parte de ese plan incluye su cuidado por nosotros. Incluso en los momentos difíciles, cuando parece que a Dios no le importa, podemos poner nuestra confianza en el Señor y concentrarnos en su reino. Dios se hará cargo de todas nuestras necesidades! 🔥🔥🔥