Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Mateo 5:7
La misericordia va más allá de sentir compasión; es actuar con amor, perdonar, ayudar y tratar a otros con gracia, aun cuando no lo merezcan. Jesús nos enseña que cuando vivimos con un corazón misericordioso, reflejamos el carácter de Dios. En un mundo donde muchas veces predomina el juicio, Dios nos llama a extender misericordia. Y hay una promesa poderosa: quien da misericordia, también la recibirá. Hoy es un buen día para perdonar, comprender y amar como Dios lo hace con nosotros.
Oración: Señor, ayúdame a tener un corazón lleno de misericordia. Enséñame a perdonar, a comprender y a amar a los demás como Tú me amas. Quita de mí todo juicio y lléname de Tu gracia para reflejar Tu carácter en mi vida. Amén.
