Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne. Génesis 2:24
La familia no es una idea creada por la sociedad; fue establecida por Dios desde el principio. Desde el huerto del Edén, Dios diseñó el hogar como un lugar de amor, unidad y apoyo mutuo.
Allí se forman los valores, se fortalece la fe y se aprende a caminar con Dios. Cuando Dios es el centro del hogar, la familia encuentra dirección, estabilidad y propósito. Por eso, más que solo convivir, el llamado es a edificar un hogar donde Dios gobierne los corazones y donde cada miembro crezca espiritualmente.
