En la multitud de mis pensamientos dentro de mí, tus consolaciones alegraban mi alma.” Salmos 94:19.
Cuando la mente se llena de preocupaciones, dudas o temores, Dios no permanece distante. Él entra en ese torbellino de pensamientos con Su consuelo, trayendo paz al corazón cansado. Sus palabras, Su presencia y Su fidelidad son capaces de transformar la angustia en gozo y la inquietud en descanso. Cuando todo parece confuso por dentro, Dios sigue siendo el refugio que calma el alma.
.jpg)