Al despertar Jacob de su sueño, pensó: «En realidad, el Señor está en este lugar, y yo no me había dado cuenta». Y con mucho temor, añadió: «¡Qué asombroso es este lugar! Es nada menos que la casa de Dios; ¡es la puerta del cielo!» Génesis 28:16 NVI
Una puerta de claridad se refleja en las naciones y mientras la iglesia abra su corazón hacia otros habrá esperanza. Son intensos momentos donde Dios quiere mostrarnos su corazón, salir de ese cuarto y hacerlo realidad.
Son corazones que se rinden ante esa voz y se convierten en la voz de otros. Son sonidos de adoración que se transforman en melodías de poder y de paz al mismo tiempo. Es una iglesia que ama hacer Su Voluntad, y quiere manifestar ese reino de poder, justicia y gozo a su alrededor y hasta lo último de la tierra!
