¿Por qué te abates, oh alma mía, Y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío. Salmos 42:5
Hay momentos en los que el corazón se llena de tristeza, preocupación o desánimo. El salmista también experimentó esos sentimientos, pero no permitió que su alma tuviera la última palabra. Él se recuerda a sí mismo:
“Espera en Dios.” Nuestra situación puede cambiar, pero Dios permanece fiel. Aunque hoy no veas la respuesta, sigue confiando; llegará el momento en que volverás a alabarle por lo que Él ha hecho. No dejes que tu abatimiento sea mayor que tu esperanza. Pon tus ojos en Dios.
Salmos 34:17-18 Isaías 40:31 Romanos 15:13
Oración: Señor, cuando mi alma esté abatida, ayúdame a recordar que Tú sigues siendo mi esperanza. Fortalece mi corazón, quita toda angustia y enséñame a esperar en Ti. Aunque hoy no comprenda lo que estoy viviendo, confío en que volveré a alabarte. Amén.
