El Labrador que Trabaja con Paciencia

El labrador, para participar de los frutos, debe trabajar primero. 2 Timoteo 2:6  

El apóstol Pablo compara la vida del creyente con la labor de un agricultor. El labrador siembra, cuida la tierra y espera con paciencia el tiempo de la cosecha. No recibe el fruto de inmediato, sino después de un trabajo constante y perseverante. Así también ocurre en nuestra vida espiritual. 

Dios nos llama a ser fieles en la oración, en el estudio de Su Palabra y en el servicio, aun cuando no veamos resultados inmediatos. Cada acto de obediencia es una semilla que, en el tiempo perfecto del Señor, dará fruto abundante. No te desanimes si hoy estás sembrando con esfuerzo. Dios ve tu fidelidad y promete una cosecha para quienes permanecen firmes.  

Gálatas 6:9, Santiago 5:7, Salmos 126:5 

Oración: Señor, ayúdame a ser fiel en el trabajo que me has encomendado. Dame paciencia para sembrar con amor y perseverancia, confiando en que Tú traerás el fruto en el tiempo perfecto. Fortalece mi fe para no desmayar y para servirte con un corazón dispuesto. En el nombre de Jesús. Amén.