Volver a ser como un niño

"Y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos." Mateo 18:3

Jesús no estaba enseñando que debamos ser infantiles, sino que adoptemos las cualidades de un niño delante de Dios: una fe sencilla, un corazón humilde, una confianza absoluta y una dependencia total del Padre.Con el paso del tiempo, es fácil confiar más en nuestras fuerzas, conocimientos o experiencias que en Dios. Sin embargo, el Señor nos invita a volver a esa confianza sincera que caracteriza a un niño que descansa en los brazos de su padre.Hoy examinemos nuestro corazón. ¿Estamos caminando con humildad y dependencia de Dios, o confiando únicamente en nosotros mismos? Quien se acerca a Cristo con un corazón humilde experimenta la gracia, el cuidado y la dirección del Señor.

Santiago 4:6: "Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes."


Salmos 131:2: "Como un niño destetado está mi alma."


Marcos 10:15: "El que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él."


Oración: Señor, ayúdame a tener un corazón humilde y una fe sencilla. Enséñame a depender de Ti en todo momento y a confiar plenamente en tu amor y tu dirección. Hazme vivir cada día con la actitud de un niño que descansa seguro en los brazos de su Padre. En el nombre de Jesús. Amén.